El primer día de Mateo
Mateo empezaba en una escuela nueva. Sentía mariposas en la barriga. —¿Y si nadie me habla? —le susurró a mamá en la puerta.
Su maestra, la señora Adeyemi, tenía una sonrisa amable. —Mateo, ¿me ayudas con un trabajo importante? —le preguntó—. Burbujas, el pez de la clase, necesita su desayuno.
Un niño llamado Kenji le enseñó a Mateo la comida para peces. —Solo una pizca chiquitita —dijo Kenji. Burbujas subió nadando y se la comió de un bocado. Mateo y Kenji se rieron.
A la salida, mamá le preguntó: —¿Qué tal te fue? Mateo sonrió de oreja a oreja. —¡Tengo un trabajo y tengo un amigo!