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Todos los sábados en la mañana, Ezra prepara panqueques con sus dos mamás en su cocina de Ámsterdam. Mamá Lotte mezcla la harina, los huevos y la leche. Mamá Grace calienta la sartén. El trabajo de Ezra es el más importante: darles la vuelta.
—Hoy voy a hacer la vuelta más grande de la historia —dijo Ezra. Tomó la sartén con las dos manos y contó—: Uno… dos… ¡TRES!
El panqueque voló hacia arriba, arriba, arriba. Y no bajó. Todos miraron al techo. ¡El panqueque estaba colgado de la lámpara, balanceándose como un sombrero chistoso!
Su perro, Bami, se sentó justo debajo, con la lengua afuera, esperando. Mamá Lotte empezó a soltar risitas. Mamá Grace empezó a reír. Muy pronto Ezra se reía tanto que tuvo que sentarse en el piso.
Entonces, ¡plop! El panqueque cayó directo a la boca de Bami. Bami movió la cola. Era el mejor desayuno de su vida.
—Mejor una vuelta mediana la próxima vez —dijo Mamá Grace, y le pasó la sartén a Ezra. Ezra le dio la vuelta con cuidado, y el siguiente panqueque cayó perfecto. Se lo comieron con fresas y un poquito de miel de maple.
Colorea el círculo de la respuesta correcta.